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El torno al torno
Existe una mítica secreta respecto al torno del alfarero. Así lo cuentan antiguos textos hebreos, egipcios, árabes y griegos. El giro del torno repite a pequeña escala el giro solar, y su eterno retorno: una repetición cósmica que ayuda a entender la existencia y el ciclo de sus transformaciones eternas.
En el atelier Derlis Maqueda, es el encargado de las piezas realizadas en el torno. Desde la comunidad Aregueña Juan Francisco Rojas, Diego Velásquez, Gilberto Cristaldo y Rufino Godoy, son maestros que aportan a la cerámica de Mango Rojo, este saber ancestral.
Derlis cuenta que para aprender este arte lo más difícil es centrar el barro. El centro es inmóvil, vacío, y por ello guarda el gesto de lo infinito del espacio tiempo. Cada ceramista descubre con su oficio que ese centro es exterior e interior, y que con ayuda del torno y de sus fuerzas, elevan el barro y la existencia.


Como en el pan, el secreto de la cerámica, está en la masa


Pero amasar no es el principio. Porque en el principio está la arcilla negra y el caolín. Y también el recuperado de arcilla de las piezas que se rompen. Los tres ingredientes se muelen y van a la mezcladora que con su círculo de madera une con agua lo que parecía irremediablemente separado, y consigue un chocolate de arcilla, que luego pasará por tres piletas de filtros, y por último descansará pegada en una pared hasta lograr el punto exacto de humedad.
Luego sí, el amasijo estará listo para amasar.
¿Quiénes realizan este largo proceso en Mango Rojo?
Roque Alcaráz Mesa y Esteban Alvarenga Sosa.
Muchos pueblos originarios han logrado una cerámica que aun no utilizando una cocción de altísima temperatura es muy resistente al paso de los años. Incluso las de paredes muy delgadas. ¿El secreto? No se sabe, pero algunos investigadores se lo adjudican al amasado, al tiempo de amor y delicadeza con las que en comunidad elaboraban los utensilios.
“Hay que amasar bien, estirar bien, que no tenga burbujitas, ni impurezas, ni hojas, ramitas, o piedritas, que puedan hacer que se rasgue o se rompa una pieza durante el bizcochado”, - nos cuenta Esteban.
Roque guarda silencio, prefiere otro lenguaje. No pierde de vista a la masa que parece estar casi lista para convertirse en un plato, en una tabla, o en algo que acaso durará mucho tiempo.
El mago de los colores
«Esto no está nada mal», dijo el Mago. «Ahora mismo voy a fabricar un poco más.» Como en el cuento de Arnol Lobel, Daniel Bogado, mezcla un poco de eso, otro poco de aquello, y pronto ve algo en el fondo de la olla:¡ ha nacido otro color!
En cerámica los colores se revelan con el horneado, así es que hay que tener paciencia y visión, para imaginar cómo puede quedar un esmalte con otro y también muchas ganas de experimentar. El color se comporta distinto dependiendo del tipo de pasta cerámica, si tiene mucha carga, o si tiene poca, si fue chorreado sobre la pieza, o colocado con el pincel, se comporta distinto a temperaturas distintas, y también cuando entra en contacto con otro color (incluso el orden importa) no es lo mismo colocar caramelo y luego verde esmeralda, que verde esmeralda y luego caramelo.
Dani tiene muchas cajas de pruebas y más pruebas de los esmaltes que se elaboran en Mango Rojo, y cuadernos y cuadernos llenos de fórmulas. A veces los clientes quieren un verde exacto, o repetir el color de la taza que llevaron hace dos años, pero no siempre es posible volver a lograr el mismo color. Los óxidos, los fundentes, los pigmentos, varían de lote a lote, y también las condiciones de las pastas, y las condiciones atmosféricas. Además hay algo de azar y de magia, que es fuente de pasión para quienes amamos la cerámica. Esta zona de indeterminación, es lo que hace de este oficio un arte, y una ocasión para mantenernos asombrosamente jóvenes creativamente.
¿Por qué en las paletas de colores de Mango Rojo no hay rojos, naranjas, amarillos brillantes? Porque son esmaltes plúmbicos, no recomendados para la cosmética natural ni para el uso culinario.


